Faltan tres meses para las internas.Empezaron a calentarse los motores.
Comenzaron a despertarse las pasiones.
Algunas cabezas parece que se afiebraron.
Existen diferencias en el Frente y es bueno.
Por suerte existen diversas opiniones.
No somos un partido monolítico, ni ahí.
Pero que quede claro, jugamos en el mismo cuadro.
Entonces no podemos perder el rumbo.
Que las angustias electorales o las encuestas adversas,
no nos nublen la unitaria mirada estratégica.
Podemos discrepar con los “libretazos” del Pepe.
Podemos disentir con los enfoques de Danilo.
Podemos discutir los planteos de Marcos.
Pero no debemos cuestionar cosas de fondo.
Ninguno carece de credenciales democráticas.
Ninguno mira al gobierno del Frente desde afuera.
Todos llegaron al frenteamplismo, e importa poco el cuando.
Porque en todos lados se cuecen habas,
y hay muchas idas y venidas en todos los sectores.
Si el afán de ganar lleva a decir cualquier cosa,
se pone en riesgo el triunfo colectivo.
A veces los soldados practican guerra sucia y no es sano.
La desesperación no puede sustituir a la política.
Hay discrepancias, somos diversos y discutidores.
Quizás sea esa nuestra mayor fortaleza.
Pero no debemos generar heridas que dificulten
el imprescindible camino común que nos aguarda.
Hay que tener siempre presente lo que haremos
el 29 de junio, en la mañana siguiente a las internas.
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