Murió hace veinte años,pero su nombre suena todavía.
Varias generaciones uruguayas
fueron marcadas por su trayectoria.
Para algunos fue el líder campesino
de los desarrapados de la caña.
Otros vieron en él al hombre nuevo.
Aquellos pensaron en el Che,
en versión oriental y muy modesta.
Ni hablar de los que lo odiaron,
por la amenaza de su ejemplo.
Unos lo conocieron mediando los 80,
veterano y sin cartas en la manga.
¿Qué tuvo este hombre de especial?
Con esa pinta de antihéroe uruguayo.
Con esa imagen de paisano criollo.
Con su apariencia de hombre de la calle.
¿Por qué suena su nombre todavía?
No fue un gran teórico ni intelectual brillante.
No fue un líder de masas ni vehemente orador.
No era muy simpático, dicen los que lo conocieron.
Quizás su virtud, era ese perfil tan bajo.
Cabezón como pocos, y tenaz como nadie.
Buscaba siempre hacer camino propio.
Jamás le importó quedar en minoría.
Planteó siempre su idea, sin cálculo político.
Sin especulaciones.
Aunque no estuvieran dadas
todas las condiciones.
Pragmático total, pensando libremente.
Con sentido común, cambiando la cabeza.
En fija el dogmatismo, fue acérrimo enemigo.
Y por sobre todas las cosas,
fue siempre un compañero.
Seguro que por eso,
su nombre suena todavía.





