En 1997 los uruguayos aprobamos una nueva Constitución.Reformamos en parte la legislación electoral vigente.
Y así llegamos a que se hagan elecciones internas en los partidos.
No es por que tenemos ganas, así lo exige la Constitución.
En las internas se eligen los candidatos a presidente.
No es porque se nos canta, lo establece la Carta Magna.
El candidato se elige por mayoría absoluta de los votos.
O por quien llegando al cuarenta por ciento supere, además,
con no menos de diez por ciento al segundo precandidato.
Los porcentajes no son antojadizos, los fija la Constitución.
Si nadie alcanza esos números la Convención elige al candidato.
En votación nominal y pública,
por mayoría absoluta de sus integrantes.
Desconocer esto, es ignorar la Constitución.
Con estos elementos en la cabeza,
nos rechinan los anunciados pactos de las cúpulas.
Los grupos y partidos se arrogan el derecho,
de definir entre ellos otros parámetros.
Aunque sea por un voto,
el que gana, gana afirman convencidos.
Mientras olímpicamente se pasan
la Carta Magna por el forro.
Sería bueno elevar un poquito la mira.
Por primera vez habrá internas en serio.
La participación frentista será masiva.
Sería interesante utilizar la chance,
para airear la casa y la estructura.
Respetando las reglas democráticas
donde cada uno vale solo un voto.
Aprovechar la Convención para que elija
como manda la ley y no las barras.
Ojo al gol, porque porcentajes parejos
pueden complicar la cancha!
Y con el mentado “gana el que gana”,
podemos perder todos.

