El lunes pasado sentimos envidia, mucha envidia.El nuevo ciclo de Código país debutó con el Presidente.
Pa` los contras que se quejaban que no se comunicaba.
Pa` los negativos que decían que no quería hablar con la prensa.
Pa` los insidiosos que afirmaban que opinaba solo en el extranjero.
Ahora bien, suponemos que esto es solo el principio.
A partir de ahora el Presidente tendrá una actitud más abierta con los medios.
Auguramos el fin del aislamiento del primer mandatario.
Nos imaginamos desde ya un nuevo modelo comunicacional.
Por supuesto que estamos en la cola esperando turno.
Tenemos tantas preguntas para hacerle.
Tenemos tantas dudas que nos carcomen.
Tenemos tantas interrogantes para formularle.
Las teníamos antes y después del lunes, tenemos muchas más.
No nos quedan claras muchas afirmaciones.
No entendemos por qué el periodista no repreguntó.
Porque no somos los únicos que nos quedamos desconcertados.
Tabaré es un comunicador nato ¿alguien lo duda?
Y nos parece fundamental que utilice esa capacidad.
Como la usó desde que era intendente y luego como candidato.
La gente precisa comunicación directa, sin intermediarios.
Hay bronca, ansiedad, recelo, desconcierto, inquietud y angustia.
Hay necesidad de saber, de primera mano, en qué andamos.
No hay voceros ni revistas optimistas que suplanten al protagonista.
No hay comunicados ni páginas Web que reemplacen al actor.
La gente precisa el mano a mano, como antes, como siempre.
Es hora de cambiar la pisada y cambiar los canales de la comunicación.
Es hora de que la barra frentista se reencuentre con el Compañero Presidente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario