Los hechos de los últimos días nos remontaron al año 71.La lucha ideológica campeaba en la izquierda.
La guerra de citas de los clásicos era una cosa frecuente.
De aquella época teníamos impreso en la memoria algo de Mao.
Increíble cómo se puede retener un texto por más de 35 años.
Más increíble aún que un texto escrito en China en 1957,
Cincuenta años después, tenga vigencia en el Uruguay de hoy.
Las repercusiones en torno a Mujica dan para pensar.
Que desde la derecha se le intente demostrar como una fractura, es lógico.
Que desde la izquierda se le valore como una pulseada, es comprensible.
Que desde el gobierno se le vea con preocupación, es natural.
Que desde la interna del MPP se le festeje con soberbia, es preocupante.
Mujica tuvo y tendrá un rol muy importante en el momento histórico que vivimos.
Tratar de mantener atado con hilo sisal a un potro salvaje, no funciona.
¿Qué papel le corresponde jugar al Pepe?
Más que encerrarlo en un puesto ejecutivo hay que darle aire para que piense.
Para que tire esos bolazos que mueven esquemas y no tienen nada de improvisados.
En el acuerdo o en la discrepancia este viejo ladino, revoluciona neuronas.
Tiene la capacidad de comunicarse como nadie con todo el espectro social.
Tiene el enorme atributo de la sinceridad y por lo tanto es creíble.
Tiene marcado a fuego el antidogmatismo y el vicio de romper mitos.
Tiene mucha vida encima y por ende mucho para aportar.
No le busquemos la quinta pata al gato con especulaciones mezquinas.
Ni el Frente ni el gobierno se rompen porque deje el ministerio.
Las contradicciones existen, pero no son antagónicas.
El Pepe es un generador del tan necesario debate que precisamos.
Precisa el gobierno, precisa la izquierda, precisa el país.
Que no cunda el pánico.
Lo positivo sería que cunda el ejemplo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario