Basta de hipocresía, somos una sociedad machista.Festejamos el día internacional con bombos y platillos.
Y a esta hora hay una mujer golpeada.
Hacemos un acto solemne en la Intendencia.
Y en este momento una madre pide limosna en un semáforo.
Las mujeres parlamentarias escuchan propuestas.
Y sigue vigente la penalización del aborto.
El Ministerio de Defensa le otorga el día a las mujeres de su cartera.
Mientras muchas otras mujeres se prostituyen para sobrevivir.
Tenemos el primer gobierno de izquierda en la historia del país.
Pero en trece ministros sólo tres son mujeres.
El camino a la equidad es muy largo y los ingenieros que lo construyen
en su mayoría llevan pantalones.
Las mujeres que se destacan tienen que actuar como hombres.
Deben parecer hombres para ser aceptadas.
Se destaca el tamaño de sus ovarios porque decir que tienen huevos
sería discriminatorio.
El cambio cultural es difícil y la mayor parte
de sus guionistas usan bigote.
Idolatramos a China Zorrilla.
Pero el record de audiencia lo tiene la serie Machos.
Respetamos el intelecto de Sonia Brescia o María Inés Obaldía.
Pero el rating lo tiene el cuerpo de Claudia Fernández.
Somos una sociedad machista.
Hombres y mujeres, todos somos machistas.
Así que basta de trucos.
No podemos prescindir en ningun nivel del aporte femenino.
Las mujeres son a la población total lo que el Frente
es a la vida política.
La mayoría.
Si para lograr la inclusión de la mujer hay que cuotificar...
Cuotifiquemos.
Si las mujeres se integran, deciden, dirigen a la par de los hombres,
no vamos a necesitar más un 8 de marzo.
Para estremecer al Uruguay.
Precisamos... un montón de mujeres.
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